Desde la ventanilla del avión es muy fácil identificar las cumbres de Monterrey. Esta vez debemos fijar nuestra vista hacia el poniente de la ciudad, donde encontramos una majestuosa puerta natural a la Sierra Madre Oriental: El Cañón de la Huasteca. Formado por grandes paredes de roca caliza, El cañón de la Huasteca ha sido por años el lugar predilecto de los deportistas locales para practicar escalada en roca y rappel. Esto gracias a la infinita cantidad de rutas y desafíos que presenta aun para los de mayor experiencia. Este cañón esta dentro de los limites del Parque Ecológico La Huasteca, sus picos y peñas se yerguen como una frontera entre el crecimiento de la Metrópoli nuevoleonesa y el estado puro y natural de la sierra. Es justamente aquí, en donde el sol se oculta por las tardes regiomontanas, donde se ha instalado la primer Vía Ferrata de México. Vamos por pasos, ¿qué es una Vía Ferrata?. Durante la primera guerra mundial los Alpes Italianos fueron escenario de continuas batallas. Para escapar del asedio enemigo, los ejércitos construían rutas en la montaña colocando escaleras, cuerdas y cables que facilitaban el paso de las tropas por los duros caminos de esta cordillera europea. Su uso continuó hasta después de la segunda guerra y hoy en día hay mas de 80 rutas para fines recreativos. Hoy en Nuevo León, podemos completar un recorrido que rápidamente empieza a cobrar popularidad entre quienes gustan del deporte de aventura y el contacto con la naturaleza. La razón de su éxito es muy sencilla, la Vía Ferrata hace posible que todos, podamos alcanzar aquellos santuarios en lo mas alto del paisaje, que solían estar reservados solo para los más hábiles escaladores. Su nombre es: Ruta Vértigo, su objetivo, alcanzar la cumbre del pico Independencia a mas de 700 metros de altura. Que ¿como se logra?. Para explicar esto, hay que empezar desde la base del pico Independencia, en donde este recorrido tiene su punto de salida. En este momento te encontrarás a 20 minutos del centro de Monterrey, durante tu traslado nunca te alejaste de la ciudad si no hasta el momento en que pasaste la puerta del parque y entre los cerros se abría el cañón y sin advertencia previa al salir de una curva te encuentras frente al desafío mas grande al que hasta ahora la naturaleza te ha retado. No hay que temer, los guías que te acompañan, saben perfectamente lo que hacen y el equipo que usarás será de lo mejor que puedas encontrar, a demás sabes que todo el tiempo estarás conectado a una línea de vida que hará imposible que caigas durante el trazo de la ruta. Tras una breve introducción tanto al recorrido como a los procedimientos de seguridad y técnicas para el ascenso, empiezas la caminata. Todo se ve tan alto desde aquí, la montaña empieza a jugar con tu mente y te susurra al oído palabras de desaliento. Entonces el grito de los guías rompe el silencio y las risas de todos te hacen olvidar por un momento hacia donde te diriges. Sin notarlo de un minuto a otro, estas frente a una escalera que antecede a las grapas de acero, incrustadas en la roca y que nos servirán como peldaños para ir ganando altura. En este instante ya dejaste atrás la marca de los 100 metros de altura y la montaña empieza a perder fuerza, sientes como la comienzas a dominar y cada peldaño se vuelve una hazaña. Tu recompensa será la primera repisa, un pequeño descanso con una gratificante vista del cañón que solo te incitará a seguir subiendo. La apreciación desde las alturas es un placer muy adictivo, y la Ruta Vértigo te dará muy pronto otra probada de esto que te hablo. Tras estas maravillosas postales que se graban con cincel en tu memoria, te esta esperando una sorpresa que te preparó la montaña, el puente colgante le da un giro a las emociones y vuelve obvio el nombre de Ruta Vértigo. La foto a mitad del puente es clásica así que no te puedes quedar fuera de este ritual. Una vez a la mitad, ya te has convencido de cruzar y ahora te encuentras con la escalera al cielo. Mas de uno tararea o silba la famosa canción de Led Zepellin al escuchar el nombre. Esa música te acompaña durante los 20 metros verticales al filo del vacío, sensación que es muy difícil de describir. La montaña ha sido derrotada, en la cumbre te encontrarás gritándole a quien al inicio te susurraba. La has vencido y lo disfrutas allá arriba en donde sentirse libre es el común denominador. Después de disfrutar tu victoria, te das cuenta que estas a la mitad del recorrido puesto que aun falta el descenso. Pero en la Ruta Vértigo pensaron en todo. ¿Cómo un conquistador va a regresar por donde vino?, así que para bajar existen una serie de nuevos retos que te harán redefinir tu idea de diversión. Lo primero será una tirolesa de 180 metros de largo a 600 metros de altura, es breve pero intensa. Continuas con un par de rappeles de 30 y 40 metros. De tan seguro de ti mismo que te sientes parece que hubieras rappeleado toda tu vida. El Vértigo lo olvidaste en la cumbre y la ultima tirolesa de 200 metros la disfrutas como un niño en una resbaladilla.
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